La ventanilla del avión te muestra sólo nubes. Te deslizas en el asiento. Tratas de recordarte a ti misma que tomaste la decisión correcta. En el último momento. El momento antes de que fuera demasiado tarde.
Aún se clava en tu mente esa sonrisa de ganador desde el fondo del local. Aún te da fuerzas esa expresión de sorpresa que pudiste intuir en tu espalda.
-¡Hola! llevas un mapa de Roma ¿me puedo sentar? el asiento está vacío y mi compañero está dormido
; )
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