Las imágenes pasaban a toda velocidad. Cifras, datos, fechas, conversaciones que no encajaban, todo encima de la mesa frente a ella.
De pronto ¡allí estaba! después de tanto tiempo, después de tantos meses todo tenía sentido. Estupefacta, aturdida, inmóvil. Aliviada tras unos minutos.
Apagó la luz.
Se escuchó la cremallera de su cazadora y el ruido del motor.
Llegaba la hora de planificar punto por punto la venganza.
"(...) Sé que estaré bien, los gatos como yo, caen de pié (...)"
A bordo de aquel galeón español viajaban en su bodega de carga, junto con sedas,esmeraldas, especias y animales exóticos, noticias verdaderas, falsas y rumores malintencionados en forma de correspondencia.
Entre ella estaba aquel fajo de cartas, lacradas en rojo sangre y unidas por un cordón color oro viejo.
Con la misma esmerada caligrafía, con el mismo papel, con el mismo remitente, altivo y apuesto tripulante de la nave, con el mismo contenido exacto, para distintos destinatarios:
"Mi bella esposa, sangre de mis venas,mi único y verdadero amor. No me olvides. Te amo y te amaré por siempre. Eres la luz de mis días y mi única esperanza. Pronto llegará mi regreso y lo hará para siempre. Espérame"
Pero para aquél galeón español con nombre en latín había otro destino. Abordado, apresado saqueado y hundido para siempre en el fondo del océano por otra nave con bandera negra, con bandera pirata.
P.D.: como te dije, es para ti, mi querida ANA. ; )
...ya, que estamos en tiempo de sardinas, no de castañas. Ya lo se pequeñines.
Pero me acuerdo de ellas.
De como son por fuera, de como son por dentro.
Me acuerdo de ti que me enseñaste a abrir su "erizo" con los pies. Me acuerdo de las veces que iba a recogerlas. Me acuerdo de su olor en la Calle Real en invierno.
Me acuerdo de que las castañas mas gordas que me he dado, me las he dado precisamente pensando que la vida es justa. Esperando no se que... Contando con...yo que se...¡que tonta! ; )
Me acuerdo ahora que tengo miedo, de que, pasados los años, las castañas más ricas que he comido nunca, me las he sacado yo solita del fuego y me supieron a gloria bendita.
Castañas...
Sigo teniendo miedo, no voy a decir que no me duela, pero ahora sonrío, esa lágrima sube otra vez por mi mejilla hacia mi ojo y me acuerdo de ellas.