No entiendo tus porqués
pero tengo que seguir adelante como si no me doliesen aunque no sea cierto.
Tus idas y tus venidas consumen como a una vela mi corazón cansado.
Y yo misma me ato las manos para no arañarme de dolor el rostro, una y otra vez con cada pérdida.
Yo misma me vendo una y otra vez, me amordazo me vigilo, me visto una camisa de fuerza.
No me gusta la venganza, no me produce ningún placer ni satisfacción. Me parece una actividad estéril y potencialmente venenosa que no nos devuelve jamás lo que nos quitaron.
Sólo en ocasiones me planteo que determinadas personas deberían pasar por determinadas situaciones y sentir en su piel el peso de sus decisiones o sus actitudes, de ese absoluto desconocimiento hacia todo lo que no sean ellos mismos y su desprecio radical hacia la vida de los demás.
Es probable que de nada sirva porque tenemos tendencia a no aprender de los errores y sobre todo a culpar a los demás de nuestras miserias.
Sin embargo supongo que el mero hecho de ver a alguien "retratado" sin ánimo de brindarle un padecimiento nos facilita una pequeña reparación del daño. Una especie de justicia cósmica.